miércoles, 8 de febrero de 2017

Hola, me llamo...

No se quien soy
y preguntas mi nombre.

¿Pretendes que me lo invente,
siendo excusa de niño pobre
el no tener otro mas que el robado,
o prefieres encontrarlo tú
robándome miradas de soslayo?

Muerto el lenguaje verbal
por la asesina Verborrea
y en una cuneta dormidas
la razón y la conciencia,
siento las complejas melodías
que me recorren los tuétanos
que me sacuden las certezas.

Aman y predican amor claro:
límpida luz en la madrugada.

No se quien soy
y preguntas mi nombre.

Mudo retumba el silencio entre el jolgorio.
Sonidos agudos
graznados,
silbados,
por las aves del lugar.

Así, yo, autor y figurante del mismo cuento
Dulcinea de mi locura
Sancho primo con la razón a cuestas.
Yo, Judas a mi propia libertad
ermitaño entre palabras vacías
emperador destronado por su hijo
grieta y mármol de la misma cantera.

No me falta duda;
mi nombre se esconde tras mi nombre.

Esencia dice una voz
desde los profundos ecos de esta gruta.
-Supongo esencia de jazmín y azahar-
Esencia siguen repicando las campanas
y no es esencial el templado tañir.
-Constante golpeteo de búsqueda infructuosa-

Yo no es una palabra, no es una entidad.
Yo no es el sujeto de la oración
ni mucho menos el predicado.
Yo es la amplia capa con que adornamos
carencias en la interrelación.

No se quien soy
y preguntas mi nombre.

Mi verso está guardado
entre los otros que son.
Lo resopla el viento con cuidado
al roce con mi piel de vuestros dedos.
Lo respiran flora y fauna
si me encubren caminante solitario.

Soy - Somos - Sois,
conjugando y desenjuagando las lágrimas
de esta humanidad resquebrajada.

De un mismo árbol, semillas
vendidas al pormayor
y olvidadas en despensas.
Tan alejadas unas de otras!
Tan solas en su viaje!

Mi nombre es vuestro
y vuestro es mi absurdo destino

Si ayer árbol,
mañana bosque,
y entre tanto,
amor,
tierra,
unidad,
¿yo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario