Baile sincero.
Lado por lado.
Belleza al cubo.
Del vaivén infinto.
Que se va, seguro de sus pasos.
Adelanta mi camino
y me obliga a seguir sus huellas.
Sabe que el juego
es mi debilidad
y que, cuando el agua se lleve
el rastro rítmico
de sus baldosas,
un gris azulado
volverá a colarse
entre las bolas de cristal
que llevo clavadas en la frente.
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