Educa al educando
Deduce el enunciado
Enseña al niño andando
Por caminos y tejados
Enseña el mito clásico
Demuestra el postulado.
Al son peripatético
de las voces de los sabios,
del corazón de iluminados,
marchan en hilera
los alumnos de Barbatos.
Hombre grande en cuerpo,
pleno en amor,
profundo en la reflexión
y de estreses tuerto.
Su mirada brilla al final del camino,
faro en la costa para el que quiera soñar.
Lleva una dulce sonrisa sin lengua bífida
de Palabras densas que calan y te abrazan.
Doctrina de doctrinas.
Libertad de libertades.
Lo que él dice lo es todo
y todo lo que él dice es nada,
palabras vacuas
de sonido opalescente.
Ofrece al que le escucha
un atajo al camino.
Da muerte al destino
y lanza a sus pupilos
con fuerza de gigante
al centro del laberinto.
"Ya inventarán su propio hilo
para hacerle al minotauro
un espeso abrigo,
ponérselo cautos
y esperar a que caiga dormido.
Darle un beso de despedida
y salir valientes por la puerta"
Si algún día no le vieras
no sigas sus huellas,
no añores sus relatos.
Crea cinco propios
y llévalos mas tarde a su presencia.
Así el barbudo, anciano filósofo,
que nunca dejo de ser demonio,
se apropiará de su esencia
y a cambio un don
que cualquier necio aprecia.
Otorgadas serán por él
las llaves del libro
al que con su labia astuta
obtenga en menos de un siglo
la sonrisa de sus ojos
y la lágrima de su boca.
Libro sin mancha ni tinta escueta.
Libro de libros, libre y desnudo
que espera la llegada de un amigo
para mancharse de oscuras letras.
Educa al educando
Deduce el enunciado
Enseña al niño andando
Por caminos y tejados
Enseña el mito clásico
Demuestra el postulado.
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