sábado, 11 de febrero de 2017

Fiestas mudas

Camina tranquilo el tiempo
y nosotros bajo el viento del estrés seguimos varados
y no avanzamos.

Ya da igual si es invierno o verano,
si te estancas en un remolino de dudas
o no celebras tu no cumpleaños.

Vamos dando tumbos, redobles y chasquidos
sin disfrutar del evento al que nos invitaron sin permiso
Esta vida de locos cuerdos.
Esta melodía de locas cuerdas.
Estos pocos recuerdos que aun guardo
y que se desdibujan como la huella
de aquel día que pisamos sobre el agua
para perdernos la pista.

¡Estas invitado, de verdad!
Ven disfruta y cae rendido
ante los pesados pies de Dioniso.
Estas invitado pero trae contigo humilde silencio,
danza clara de deslizar mudo.

Todos caemos todos levantamos.
Yo aprieto el nudo de mi garganta
para no poner perdido el horizonte de mis sueños,
para no perder de vista mi destino fluctuante.
Ahogando el gemido en un buen té
el tiempo no se desvela.
Duerme indecente y pueril en su cama
hecha con los silencios en vida
de los muertos que llenan cementerios
con su frío y largo quejido.

No quiero lamentar,
quiero elegir sin duda.
Con duda si es necesario,
y equivocarme a ser posible
más veces de las que tenga para mi
preparadas el sino.

No quiero gritar,
quiero guardar silencio.
Enterrarlo en un baúl
y pintar un mapa del tesoro
entre las formas de tu cuello
para ir a buscarlo contigo
cuando las máquinas comiencen a mordernos
con su ausencia de indecisión,
con sus tiempos modernos.

Vengan a la fiesta muda.
Las banderas se contonean al ritmo del viento.
La musica se lleva dentro.
Una hoguera de vida crece y crece
en el centro de la estancia.
Orgía incendiaria de miedos apilados.
¡Llega la bacanal de bacanales!
Indecente devenir del segundo próximo
y aceptación del mismo.

Paseo junto a él como un igual.
Vamos avanzando en lo que nos queda
y no nos da miedo echar la vista atrás.

Por mucho que gire la rueda
siempre la seguimos hasta nuestro final
y abrazamos este estrecho camino de seda.

Amo el temblor el frío y la duda.
Amo el mechón que se desdibuja.

Odio la risa si no es cierta y certera.
Odio la naturaleza si es artificial o muerta.

Es el tiempo el mejor amigo del hombre
y en su honor es esta ligera melodía
y en su honor es esta fiesta muda.
¡Cantad! Cantad como las noches cantan:
en silencio sin descoser la calma.

Es la vida la hermana cálida del fuego
¡Que acogedores son sus giros!
¡Que bello su incesante juego!
¡Que jubilo cruzarme con ella
siendo de esta mortal eternidad preso!

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