Celebran las
encinas
la llegada del
otoño
descorchando
sus bellotas,
derramándolas
en la tierra.
Alas de
colores, saltamontes
y pequeñas
mariposas,
sostienen en
sus frágiles patas
el último hilo
del verano.
Las hormigas y
las abejas
apuran las
jornadas
del buen tiempo
para recoger
polen y
cáscaras secas.
Yo en cambio,
que pienso
y sé que
volverán a su rama,
colecciono
flores muertas y frutos
inútiles y
marchitos
¿Quién pudiera
tomar del otoño
su liviana
facilidad para dejar
que el tiempo y
el viento
limpien lo que
ya es viejo y sobra?
No hay comentarios:
Publicar un comentario