Tu color es más neutro,
tu pasión menos violenta.
Ya no siento aquellos mapas
de mariposas que me trepaban por las costillas
cuando te daba nombre,
ni el temblor de quien articula algo
mucho más grande que el.
Ahora, conocidas nuestras bondades
y acogidos todos los fallos que ostentamos,
he de decirte que jamás te dejaré
olvidada en una orilla de la vida.
En ocasiones me ciega tu belleza,
a veces, me empalaga, me repugna.
Es tan sencillo el mundo
y tu quieres ser tan compleja.
Un beso te pido.
Dame un beso en el verbo,
en la boca del verbo viento,
como si fuera yo el primero que te besa.
Como si las palabras fueran siempre nuevas,
cada una de ellas un manantial de fresca sabiduría.
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