-Disculpa, ¿podrías levantar el corazón?
Me está aclarando las dudas.
Levántalo, sólo un poco, un momento.
Quiero ver aquellos miedos
que eclipsó con su ternura.
-Así sea. En alto está, casi en las nubes.
¿Ves ahora lo velado?
La manzana pudriéndose sobre el barro,
vino y pan sin repartir...
¿Ves ahora mi regalo?
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