Cuando me sueña el despertador,
por la mañana,
no me levanto de la cama.
Quedamos sumidos
en un onírico mantra
de dulce silencio los dos.
Veo el amanecer mejor
desde la almohada
y el pan con mermelada
dura más al que dormido
sueña que come perladas
tostas de dulce sabor.
A las seis en mi colchón
reina la calma
y no llora su diaria agua
la ducha. Un suspiro
escapa de mi alma.
Hay tanta paz en mi interior.
Cuando me sueña el despertador,
por la mañana,
siento la libertad que nos daba
ser despreocupados niños
protegidos bajo mantas
de cualquier peligro aterrador.
Una fortaleza de algodón
que espanta
a brujas y desarma
al pensamiento matutino.
Breve pausa
de lógica y razón.
Cuando me sueña el despertador
tampoco se levanata
el sol. Duerme hasta la gata,
queda el pájaro en su nido
y el gallo se atraganta
con la luna, callando su canción.
Si se queda dormido mi reloj
y las ganas
de despertar se nos pasan
a los dos. ¡Bendito el timo!
Compra una alarma barata
y así, mas tarde que pronto,
dormirás mejor.
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