Ojalá una de esas canciones en las que te adentras por una escalera sinuosa y de pronto han transcurrido cada uno de los versos en un mismo tiempo apartado del tiempo.
Entre un parpadeo y el siguiente late una guitarra y se abate un pájaro vuelo.
Después la canción, como una madre, te suelta suavemente sobre el mundo, donde recuperas la consciencia y te observas inseguro y asombrado ante el golpe de emoción recibido.
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