domingo, 23 de agosto de 2020

Glosando octavas

Yo vi la tempestad embravecida
y del viento rebelde al caer Ocaso
oí rizos sobre la hierba vencida;
besé a la luna fugaz pero, a caso,
al tratar de evocar su embestida
sólo recuerde nieblas, un parnaso:
morada ceniza del cuerpo huido.
Que todo olvido es gris, si no es tu olvido

Yo vi llenas de sed las blancas voces
que ayer en mantra tribal te invocaban,
¡oh luz!, sin tratar de entender tus roces.
Oí más tarde que al móvil me llamaban.
No eras tú. Me sorprendieron feroces
lágrimas, me sentí libre. 
Once golpes por otorgar sentido;
que todo olvido es gris, si no es tu olvido

Yo vi el verso duro, vivo y flexible
de Homero cabalgar de oreja en boca
el tiempo hasta caer cautivo, invisible
palabra al fin esculpida en la roca.
Labios te liberen; yelo, terrible,
te quiebre y sea en ti la brisa broca.
Que todo tiene forma y si no es ruido;
que todo olvido es gris, si no es tu olvido.

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