En la escuela me dijeron
-¿Qué quieres ser de mayor?
Yo dije -Ombligo y columna.
-Has de elegir- me respondieron -
o cicatriz de la barriga
o esbelto bloqueo al derrumbe.
Callé, pensativo.
Me sorprendió que no me preguntaran
por tales profesiones.
En este instante soy poeta,
hoy y mañana, quizás, profesor.
Ayer, luego, siempre, niño sin estrella.
Cuando lejos de mi, ajeno
al discurrir mío,
soy agua que sólo es mar
o gota que es sólo nieve.
Y entonces no sería ni ombligo, ni sería columna.
Si otros me tallan hiperespecial,
me confino a ser aquello para lo que se es.
Ya fragmentado intento recordar
que quizás, algún día,
llegue a ser el sostén
de un templo, de una vida.
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