Pa' pedir peras al olmo
acerca al tronco la oreja
y en silencio oye su queja.
Yo, por mi experiencia, colmo
su savia de elogio y tolmo.
Darás fuerza y confianza
al que ha de tornar su danza
alta de árbol que da sombra
a frutal de verde alfombra
que de peras y esperanza.
Abrázalo con ternura.
Muerde una hoja en verano
y ya en invierno del llano
recoge una piedra dura.
Escribele sin censura
versos de tu dulce boca.
Entierra en su paz la roca
y espera a que brote llena
de agua esa fruta ajena.
¿Que sabor vivo te evoca?
Verdad que son parecidos
los matices de tus versos
a las esencias que a besos
luego del tiempo vencido
recoges ¿Lo has entendido?
Ya que al olmo pides peras,
pídelas como si fueras
brisa amable y no tormenta.
Sólo de esta forma lenta
obtendrás eso que esperas.
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