jueves, 30 de mayo de 2019

Para mostrarme

(ropa ancha y suelta)

Visto un atuendo sencillo, ligero.
No me cubro los hombros de barrocos
encajes, ni oculto ya con luceros
la vanidosa belleza que evoco

Cualquiera reconoce en la distancia
esta volátil figura de loco
flameo al viento. En calma, tela lacia;
levanta olas si sopla el siroco.

Acaricia, leve, este mar mis formas
aún ocultas. Ni miente ni desvela.
Roza quizá un instante. Se conforma
con hacer la pregunta. Luego vuela.

La falda insinúa el paso que transforma
lo estático en camino. La piel, vela
tensa de velero, sigue la norma
de la brisa, es guía y sostén al que anhela.

Parece agua el pensamiento, cambiante...
Mientras que a ella la delimita un valle
o un acantilado al otro, ignorante,
cultura y amor le ciñen el talle

Provocativa intuición. Excitante
incita al pensamiento en la calle.
Sus sedas finas de dudas vibrantes...
Pasa la luz, queda oculto el detalle.

Se quedan con ganas de ver desnuda
la piel los presentes. Ella, en su ausencia,
se acurruca cómoda, estable, muda.

Sin telas que cubran la oscura esencia
esta huiría descansolada. ¡Ayuda!
Quieren deshilacharme la inocencia.

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