sábado, 5 de enero de 2019

Carnet parisien (7)

Quisieramos, nos gustaría,
preferiríamos la certeza
meridiana.

Ansiamos la luz clara al alba
y damos mal augurio
                                       a los días de niebla espesa
de ideas opacas.

Pero si es que ya lo sabemos,
lo tenemos bien aprendido:
que hay días oscuros y noches
sin luna.

Que todo lo verde se pudre.
Que todas las vidas se estiran
hasta que se estira la pata.

Sólo cuando sale el sol y nos brillan
los ojos y chispean las miradas,
cuando todo es limpio y claro,
es entonces cuando se olvida
uno
de que es la vida una batalla.

Bajas la guardia
y ahí lo tienes:
noche, niebla,
duda y mieles
oscuras brotando
de la gris mente.

Una mella en la muralla.
Aquella que hiedra a piedra
va levantando la razón
y un sólo estornudo
de ave la vuela.

Por suerte aún somos,
como lo son nuestras barreras
frente a las ideas,
permeables al amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario