(En un pueblo español de España
de esos que dicen de pandereta y manta
donde el anis se evapora antes que la escarcha)
-En fin, Josefa,
que me siento abrumada por el mundo.
-¡Que dices, Josefina!
¿Como puede ser eso posible?
-Pues si Josefa, si.
Me han absorbido los aliens
o algo así
porque ahora veo borroso
Lo que antes tan claro vi.
-No me cuentes historias...
La vida es para vivirla Josefina
¿Entiende eso?
-Pues claro, Josefa, pués claro.
Pero no ves la neblina
que se abruma en este momento
en el que todopareceigual
y todo es diferente al pueril cuento
-¡Ay! Déjelo Josefina,
aquí no hay Parlamento,
no hay acuerdo,
ni una brizna.
Y esas filosofías tuyas...
¡A guardar,
entre las dos bonitas!
-Ay Josefa, que cosas dice.
Siempre haciendo alusión a los pechos.
Es usted una salida.
Yo solonquiero
un césped verdecido
y una buena colchona
donde dormir la mona.
-Pues haberlo dicho antes.
Vallamos a mi casa,
la convido a una copa
y nos vamos a la cama.
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