Nada hay menos trascendental
que encontrarse una pipa en el bolsillo.
Nada habrá más lúdico
que pulirla hasta cazar del sol un guiño.
Nada hay más trascendental
que perder la pipa bruñida.
Nada habrá menos lúdico
que comprar pipas y repetir partida.
Trascendental no debería ser nada
pues nada es lo que permanece
Resuena el eco del ubi sunt
pero se olvida en cuanto amanece.
El sol
dorada energía que enciende la guerra
es todo vida y si en la noche se encierra
al albor
de la mañana con renovados fotones
te entierra.
Astro
de trascendencia infinita, le dicen Dios
por ser el que crea y destruye sin voz
el pasto.
La vida que de él emana ya se va
diciendo adiós.
¿Dónde,
dónde están? ¿Nadie lo sabe?
Estoy buscando y no encuentro, madre.
Se esconden.
Este sol no ilumina, madre, no ilumina
a nadie.
Hallé, si recuerdan, una pipa
y fatalmente trascendió por lúdica.
Del sol nació esta semilla
y creció de su luz por vez única.
Ya se comió el sol los giratiempos
que plagiaban sus pétalos amarillos.
Pronto vendrán los milenios
a borrar el celeste círculo de brillo
y con ellos vendrá el disgusto,
susto del entendimiento,
al descubrir que pipa o pimiento
todas somos el mismo rumbo
todos el mismo desierto.
Ya siento la luz, madre.
Buscando respuestas
hallé esta pregunta muy adentro:
¿ubi sunt las ganas
de ubi car el momento?
Quiero ser.
Siempre ubicuo.
Nunca eterno.
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