Mientras bailas,
quisiera ser como tú, peonzilla.
Mantienes que todo cambia
siendo imagen de la estabilidad.
Mientras giras,
quisiera ver como tú, peonzilla.
Un mundo tan amplio de miras
que no sabe cuando acabar.
Mientras ruedas,
quisiera tener como tienes, peonzilla,
la superficie lisa de aquella
que se sabe a manchas al frenar.
Mientras vives,
quisiera alegrar como alegras, peonzilla,
al aire o al niño. Felices
tornan el uno viento y el otro carcajada sencilla.
Pero, ¡Ay de mi, peonzilla!
¿Qué hacer cuando te canse el baile
o siga girando la tierra sin ti?
Pero, ¡Ay de ti, peonzilla!
¿Que hacer cuando no queden vueltas
o el tiempo te deje morir?
¡Ay mi peonzilla, peonzilla mía...
Entonces tocaré tu cuerpo
de densa madera fría
y sabré que todo esto fue cierto.
...y te haré dar vueltas sin fin
como quitándole peso al tiempo.
... y tus giros me harán reir
como si fuese el niño,
como si fuese el viento.
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