Caía esta noche
un blanco frío del cielo,
denso cuerpo.
Blanco el aire.
El suelo tieso.
Blanco el beso del invierno.
Ácido, crujiente, puntiagudo
el viento; el barro
cristales de hieso, cristales profundos.
En el lago fina ventana
estática y tersa.
Se quiebra tras la mirada.
Y en la pureza eterea
una sombra alada:
pluma negra, pico naranja.
Y en la pureza eterna
una luz temprana
va quebrando eso que acaba.
Llora el bosque su llegada
en finas gotas derretidas
por un sol de madrugada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario