viernes, 1 de septiembre de 2017

Uno de ocho - 1/8

Andando los caminantes
asidos de un bastón largo
fueron a dar con el árbol
de ojos verdes y jugo brillante.

Pararon sus pies tierra por delante
y descalzos intentaron treparlo
más no pudieron llegar a lo alto
ni crujir en dentadura sus semillas colgantes.

Uno, con la fuerza del hambre, agarró el báculo
y bravo como el toro descolgaba los higos.
El otro intentaba salvarlos, ¡Qué espectáculo!

Ocho hubieron de guardar entre sus manos de mendigo.
Siete, por tempranos fueron deshecho en el camino, crudo obstáculo
y sólo en el encarnado mordisco al primer fruto se supieron ambos amigos

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