jueves, 20 de abril de 2017

Incendio

(a la invención del fuego)

Refugiada en mis párpados,
su luz
se desvela en un cántaro
azul.
Del suelo nacido el páramo,
gris
tras las llanuras  aguadas de los tábanos
de abril

Llamas elevadas que me llaman lúcidas.
Su voz
un chisporroteo que se deduce música
al son
de un baile lento en armonía única.
Prender
quiso inflamado la ardiente túnica
de ayer.

Cenicero el viento, deudor de lágrimas.
Capaz
de borrarle al fuego su cruel sátira.
Volar
y absorber sin dejar huella la pálida
cruz
de ascuas dormidas y piedras cálidas
aún

Ilumina una candela el tablero: cuadrúpedo
y alfil
ajedrezado y suspicaz juego de lúteo
marfil
La enérgica fogata seca del húmedo
Ron
el somier de muelles que muere pútreo
al sol.

El más puro elemento quemador de ébano
fue
encendiendo hogueras. Por límite el océano.
Al ver
llegar la danza macabra del huérfano
haz
temblaron las ramas callendo sus pétalos
al mar.

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