Los días de enero
son para el vuelo,
los de febrero
para olvidar el miedo
Los días de marzo
son para el cuarzo,
los de abril
para la arena que le dona el mineral
a la tierra y esta a su vez
le cede su ser
a una flor de marfil .
Los días de mayo
son para el rayo,
los de junio
para encontrar el rumbo.
Los días de julio
son para el sol rubio
los de agosto
para nadar en el dorado dulzor
que emite el astro rey
desde su eje, ja deje tejebe tude jebere
Sebiunouba majabi an de bugui an de buididipí
Los días de septiembre
son para dormir la siesta. Siempre.
Los de octubre
para despertar y ver lo que ocurre.
Los días de noviembre
son para seguir la corriente
los de diciembre
son sin duda como todos los demás
días. Los viertes
sobre la muerte
Reflexivos valientes
y con ganas de echar a volar
Los días de enero
son para el vuelo,
los de febrero
para olvidar el miedo.
Los días de marzo
son para el cuarzo,
los de abril
para que la arena le done el mineral
a la tierra y esta a su vez
ceda su ser
a una flor de marfil.
Los días de mayo
son para el rayo
(Si, también para el sayo),
los de junio
para encontrar el rumbo.
Los días de julio
son para el sol rubio
los de agosto
para nadar en el dorado dulzor
que emite el astro rey
desde su eje, girando fiel
a la ley
qué creen dictar desde ayer
los humanos con su Razón.
Los días de septiembre
son para dormir la siesta -siempre-,
los de octubre
para despertar y ver lo que ocurre.
Los días de noviembre
son para seguir la corriente
los de diciembre
son sin duda como todos los demás
días qué viertes
sobre la muerte:
reflexivos, valientes
y no remiten las ganas de echar a volar
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