sábado, 1 de diciembre de 2018

La primavera lenta

Soy un poco ideático
y lo admito sin rechiste
ni queja.

Y mis ideas me atrapan.
Lo admito, es verdad,
a veces ni respirar me dejan.

Pero qué le voy a hacer
si me brotan sin querer
y luego de mi vera se alejan.

No consigo guardarlas
ni evocar cuando deseara
su secreto en mi oreja

Se me cierran los ojos
las venas se me hinchan
y frunzo una ceja

Esta memoria mía
¿es que nadie la remienda?
Quizás
soy como la primavera lenta
que no recuerda su rutina.

Voy dando flores a destiempo.
Quedan unas quebradizas, secas,
otras pachuchas en el viento
de febrero.

Algunas, las menos, aciertan
y esas son la belladonna
qué dilata mis pupilas y despierta
la belleza y el deseo en la persona.

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