Como una vela al fundirse
cuando sólo queda una mancha
de cera líquida y el candil
asoma inseguro llameando
una pequeña luz titilante.
Como una vela al apagarse.
Se moja el candil con cuidado
para dormir en una cama cálida
que rápidamente se hace dura
masa quebradiza.
¿Pero qué es esto?
¿Se fue la luz?
Una mano inocente
alza una cerilla incandescente
que tras centellear en la caja
prende la nueva vela.
Candil, luz y fuego;
halo de líquida presencia
impregnando de grises la estancia.
Lento se consume el duro cilindro
mas es darse la vuelta
y haberse hecho esencia
más de la mitad.
En las faldas las montañas
de cera abotonada
hacen templo sobre templo.
Y siempre, al final, un líquido
que discurre muro abajo
hasta formar en el suelo
nuevo hogar.
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