Le he dado dos vueltas
a las mangas de la chaqueta,
dos vueltas al labil rabo de lagartija
al colarse entre la petrea grieta
y dos vueltas el viento primaveral
sobre las castigadas flores
y en el cielo una cometa.
El verano cae lento
acercando el mar
y sus olas de dos vueltas.
Doble enves al embozo de la cama
para liberar la piel del invierno,
mi amigo el reflejo de sol
redobla su caída y me roza tierno
y en la noche una brisa cálida
que quiere doblegar el sueño
y las mil estrellas en el firmamento.
El verano cae denso
con melodias claras
y sus aires de dos vientos.
También dos vueltas y media
al vestido, al calzón y a los sucios calcetines.
Binario giro el curso del río
que por descuido evaporó sus crines.
Se fue el agua en lavar la colada
en regar los campos del desierto
y esta sed de vida nunca remite.
El verano cae muerto
rendido ante nuestros pies
en forma de agua y salitre.
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