Lejos siempre vida y verdad
se miran desde veredas opuestas.
La certeza del número
se va al cruzarse en la mirada
un pájaro en vuelo. Asúmelo.
El paseo que das mancha
de misterio y duda la existencia
y en la experiencia son tejidos
los pasos, paseos y poemas sin letra.
La poesía va desnuda.
Exenta de verbo,
llena de acción.
La esencia (de nuevo
por palabras maltratada)
lo puro, lo que queda
es siempre una pregunta:
¿por qué?
y su respuesta vacía a veces molesta.
¿Ubi sunt?
¿Dónde, dónde están?
El interrogante lo es todo.
Da alas a ciencia y filosofía
mientras ellas se recrean en la nada,
un mar vacío de resolución,
con el único propósito
de esculpir con agua salada
nuevos signos de interrogación.
La ola llega y se los lleva.
Avanza hacia la orilla
y va desgastando la arenisca,
deshaciendo montaña
trepando por sus raíces
para dar forma a la playa.
¿Dónde vas? pregunta la tierra.
Con mareas responde el mar:
no voy ni vengo, sólo siento
la fuerza del viento al pasar.
Donde vas? pregunta el mar.
Con violentas ráfagas responde el viento
no voy ni vengo, solo siento
entre remolinos y calor de hogar.
No hay respuesta, sólo es danza.
Bamboleo y equilibrios de inestabilidad.
Viento y mar están de acuerdo,
lo mejor es dejarse llevar.
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