domingo, 23 de agosto de 2020

del campo en primavera

Cualquier campo, de cualquier primavera
sabe
que el día se deshace en tiempos cortos:
se abre una espiga, cae una flor.

Ah, el invierno
en su andanza fría a través del un reloj que no le cabe
cree, 
no en el instante,
en el olor.

¿Porque a un río seco se le nombra
con el verso río?
¿Porque a la vida que duerme, en cambio,
no se le llama amor?

Confío en lo cíclico del canto
y bebo agudos silbidos en su seno.

Escucho la vibración verbal del verso breve,
-la razón, la estática estatua del tiempo,-
atravesada como por un relámpago:
larga estela fugaz de melodía sobre el acento.


De la que nacen brotes tiernos verdes 
y amarillos,
esa es, y es en verdad, la primavera.

Un poema
que mece, con el cuerpo y con el alma,
la inocencia
hasta hallar bosques, con tiempo, 
estallar riscos
y batallar con brisa imprevisible 
fuegos vestales.



De las tartas de manzana o de los pilares para la humildad

Ayer preparé una tarta
con manzanas y canela,
no tenía que ir a la escuela
ni debía a nadie carta.
Satisfecho, cual lagarta
al sol después de comer,
vi a una araña morder
un bicho gordo y jugoso.
Yo me dije , bien goloso,
"¡Como mi tarta de ayer!"

Dolor de ver los placeres
dulces como es la miel
ir sucumbiendo a la hiel
del tiempo y sus pareceres
Ver aquello que más quieres
desaparecer del plato...
Tanto cuidado y recato
puse al preparar la tarta
que el bocado que comparta
será, sin duda, el más grato.

Libertad en las cadenas
del recuerdo y el dulzor
demuestran que la mejor
tarta ha de curar las penas.
Haced con horas amenas
tarros de felicidad
que ya memoria y edad
tornarán en confitura
lo que ayer fue la ventura
y hoy son los pilares de la humildad.

De la caída de las fronteras

En la tierra hay un camino,
en el camino una huella,
en la tierra de la huella
un rastro de dulce vino.
En el vino, desatino.
Más allá, hundido, el tropiezo.
Y entre el paso y el bostezo
una línea intermitente
que cruzó altivo y sonriente
un borracho.

De la oralitura

He aprendido últimamente
verdades sobre estructura.
Como el soneto perdura
con elegancia insolente
pero si se junta gente
el arte menor veloz
acude dando una coz
redonda como una onza
la décima es la peonza
que gira si le das voz.

De la décima simétrica

La poesía arrinconada
en la voz de los payeros
alza el vuelo y echa fieros
fogonazos de alborada.
La isometría olvidada
recobra todos sus usos.
No busco musas ni musos,
sólo deme la espinela
que es lo que mi lengua anhela:
liberar versos reclusos.

Del que se va sin querer irse

Se resisten, se retuercen y sueltan la bilis que se contenían. Ya no esconden sino que dejan sangrar hasta que faltos de oxígeno gruñen un último mantra hímnico.

de la alienación de la hiperespecialización

En la escuela me dijeron
-¿Qué quieres ser de mayor?
Yo dije -Ombligo y columna.
-Has de elegir- me respondieron -
o cicatriz de la barriga
o esbelto bloqueo al derrumbe.

Callé, pensativo.
Me sorprendió que no me preguntaran
por tales profesiones.

En este instante soy poeta,
hoy y mañana, quizás, profesor.
Ayer, luego, siempre, niño sin estrella.


Cuando lejos de mi, ajeno
al discurrir mío,
soy agua que sólo es mar
o gota que es sólo nieve.

Y entonces no sería ni ombligo, ni sería columna. 

Si otros me tallan hiperespecial,
me confino a ser aquello para lo que se es.
Ya fragmentado intento recordar
que quizás, algún día,
llegue a ser el sostén 
de un templo, de una vida.